Las estrellas detrás del zodiaco

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El cielo que vemos es el mismo que vieron las antiguas civilizaciones. Las estrellas no han cambiado su posición; para ello se necesitan períodos a escalas mucho mayores. Los primeros registros del estudio de la astronomía comenzaron en la civilización babilónica, cuando se comenzó a dividir el cielo trazando el camino del Sol. Tener una referencia del tiempo fue una herramienta que ayudó a las antiguas civilizaciones a organizar sus actividades, como la agricultura.

Las divisiones de los babilonios crearon grupos de estrellas que, con el comercio y las conquistas de Alejandro Magno, llegaron hasta los griegos. Los griegos comenzaron a mezclar este conocimiento con su mitología y, con influencia egipcia, surgieron los nombres con los que hoy conocemos muchas de las constelaciones del zodiaco.

La palabra zodiaco proviene del griego zodiacus. Esta palabra se traduce como “círculo de animales”, debido a que la mayoría de las constelaciones representan animales. Cada una está presente durante distintos períodos del año y se repite siguiendo la misma secuencia.

Las constelaciones son grupos de estrellas a los que les hemos asignado una representación de algo terrenal. Estas estrellas no tienen relación entre sí y muchas veces se encuentran a muchísimos años luz de distancia unas de otras. Lo único que tienen en común es que las vemos en el mismo segmento del cielo desde nuestra perspectiva en la Tierra.

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Las constelaciones que recorre el Sol a lo largo de la eclíptica son, en realidad, 13 en lugar de las 12 tradicionalmente asociadas con el zodiaco. Ofiuco, que representa a un hombre sosteniendo una serpiente y suele asociarse con Asclepio, el dios griego de la medicina, no fue incluido en el sistema zodiacal tradicional. Los antiguos babilonios dividieron el zodiaco en 12 partes iguales, de 30 grados cada una, en concordancia con su calendario, dejando fuera a Ofiuco. 

Estas constelaciones se encuentran a lo largo de la eclíptica, el camino aparente que sigue el Sol en el cielo mientras la Tierra viaja a su alrededor. Conforme la Tierra avanza en su órbita, nuestra perspectiva del fondo de estrellas cambia. El Sol da la ilusión de viajar a través de estas constelaciones, pero somos nosotros quienes cambiamos nuestra perspectiva del fondo estelar.

Así comenzó el estudio de las estrellas, para que la humanidad pudiera tener referencias del espacio y el tiempo. Los nombres y significados que conocemos hoy se deben, en gran parte, a los griegos. Partir de la premisa de que el fondo de estrellas con respecto al Sol genera un efecto en nuestras vidas pudiera interpretarse como una disminución de nuestra capacidad de elegir nuestro destino.

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